viernes, 2 de diciembre de 2011

Prácticas represivas vistas desde Carlos Pérez




Para analizar y describir las prácticas represivas que se dirigen hacia el movimiento estudiantil chileno, creemos necesario dejar en evidencia el carácter histórico de la situación que se vive hoy en día en nuestro país. Para esto, hemos decidido apoyarnos en las palabras de Carlos Pérez Soto y su descripción de la “tolerancia represiva” en la cual esta inmersa la sociedad nacional, para luego contrastarlas con algunas de las prácticas que identificamos en la actualidad.
Como explica el autor, en el periodo de dictadura se intentó ocultar todo tipo de ideologías distintas a las del gobierno militar, lo que se traducía en exclusiones a través de insultos y persecuciones militares, llegando incluso a declarar a algunos modos de vida como enemigos del Estado. Los medios de comunicación masivos fueron controlados y ocuparon un papel fundamental en el intento por poner bases  de una nueva manera de ser en el aspecto político, cultural  e ideológico.
Con la vuelta de la democracia la gente pasó de la intolerancia a la tolerancia, debido al éxito del modelo neoliberal, y se superaron los conflictos de ideas, formando así una “paz” con la libertad de optar y alejar los conflictos.
Es a partir de esto que el autor declara “lo que se ha creado no es la democracia que soñamos, sino un estado de tolerancia en que lo único relevante es la consolidación del modelo económico” (Pérez, 2000, p.166).  Pérez Soto afirma que la verdadera democracia no ha llegado, ya que lo que debieran ser espacios de participación masivos y críticos, propios de la democracia se han convertido en un espacio ficticio de tolerancia que sólo tranquilizan la conciencia y no logran ningún cambio efectivo. Para dar algunos ejemplos se refiere a el acto de la prohibición, el cual como acto no resuelve nada y sólo nos mantiene algo tranquilos, mientras por otro lado lo que es prohibido tiene problemas de base objetivos, como torturas, cesantía, drogadicción, violencia del Estado hacia el pueblo y apoyada por la prensa. La justicia que se ejerce a través de juicios sin sentencias efectivas y que evita buscar el verdadero castigo a los culpables, también nos tranquiliza haciéndonos parecer que todo estuviera en orden, cuando en realidad no lo está.
Cada día jóvenes y niños son enseñados con el doble sentido de las palabras, como la justicia que no es justicia, la democracia entendida meramente como la elección de algunos cargos públicos o la reconciliación como discurso conveniente.
Para Pérez Soto “la tolerancia imperante es represiva porque permite y fomenta la doble moral y, en cambio, ridiculiza y combate las perspectivas utópicas que aspiran a cambiar el mundo” (Pérez, 2000, p. 168). También la considera represiva abre espacios de una falsa buena conciencia además de falsas expectativas.
A partir de este escrito, vemos como en la actualidad se sigue reproduciendo esta falsa conciencia y tolerancia represiva, la cual es controlada por el Estado, con prácticas diarias que no sólo limitan el movimiento estudiantil sino también el vivir de la sociedad.
Un ejemplo donde podemos ver presente la tolerancia represiva de la cual habla Pérez Soto es la autorización, donde se debe esperar un permiso especial de parte del Estado para poder llevar a cabo una marcha estudiantil, de lo contrario, Carabineros de Chile enviados por el gobierno, se encargarán de disolver cualquier intento o señal de agrupación de personas que podrían llegar a marchar. Ejemplos como éste lo hemos visto en el presente movimiento social, siendo el más famoso el del día 4 de Agosto, día en que una gran marcha no fue autorizada. Y frente al primer indicio de reunión callejera la institución de Carabineros actuó dispersando a la multitud.



Otro ejemplo de la tolerancia creada, son las reformas que intentan los gobiernos de turno, como la inclusión de mayor número de becas, las que si bien pueden ayudar en cierta medida en casos específicos e inmediatos, no cambian para nada la condición de la educación chilena y menos el sistema económico, que claramente favorece sólo a algunos. En el caso particular del movimiento estudiantil actual, el presidente Piñera ofreció el acuerdo por la educación GANE, el que también cumple con lo recién mencionado.






Referencia
Pérez, C. (2000) Sobre la condición social de la psicología. Ediciones LOM, Santiago, Chile.

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