lunes, 17 de octubre de 2011

La violencia

Para hacer un análisis sobre la violencia ejercida a los jóvenes en las marchas por la educación estudiantil en Chile, primero nos es indispensable que podamos responder a la pregunta ¿qué es la violencia? Es por esto que la siguiente entrada tiene por objetivo principal el introducirnos en torno al tema de la violencia, siempre visto desde el punto de los jóvenes, el por qué criticamos su uso, cual es la relación que tiene con el poder y por qué se ha vuelto indispensable su práctica en las marchas. Para responder a estas interrogantes nos ayudaremos con los textos de Hannah Arendt como respaldo teórico y como respaldo práctico ocuparemos relatos extraídos de redes sociales.
Entenderemos la violencia como un proceso, puramente instrumental, el cual siempre necesita herramientas para llevarse a cabo y que cuya sustancia está regida por la categoría medios-fin, “cuya principal característica, aplicada a los asuntos humanos, ha sido siempre en la que el fin está siempre en peligro de verse superado por los medios a los que justifica y que son necesarios para alcanzarlo” (Arendt, 2005, p.10).Es decir, la violencia es un medio instrumental dirigido a un fin en específico y su uso se justifica (nunca se legítima) entre más se acerca al fin propuesto.
La violencia utiliza herramientas que no siempre están relacionadas a situaciones bélicas, un ejemplo de herramienta es la manipulación, que puede en situaciones de coacción física, de la tortura o del hambre como también en persuasores ocultos entre ellos podemos encontrar la televisión, la publicidad y cualquier otro medio psicológico al cual se pudiesen ver sometidos los hombres.
A continuación colocaremos algunos ejemplos donde se puede observar el uso de violencia a los jóvenes:




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El primer caso que observaremos es el de Paulina Rubilar, joven quien recibió un impacto directo de una lacrimógena en su rostro. En este caso es el uso de fuerzas especiales de carabineros la herramienta que utiliza la violencia, que por fin tuvo en ese momento, el dispersar la marcha. A continuación una declaración de la estudiante luego del suceso.



Otro ejemplo que podemos utilizar es la prohibición, por parte del gobierno, del derecho constitucional de libre expresión teniendo el mismo fin que el uso de violencia anterior.




Ahora, ¿Por qué es necesario el uso de violencia?
“El poder siempre necesita de un número, mientras que la violencia, hasta cierto punto, puede prescindir del número porque descansa en sus instrumentos” (Arendt, 2005, p. 57) El bajo apoyo al gobierno chileno de parte de solo un “Un 30% que aprueba ahora su gestión” (Encuesta: evaluación de gestión de gobierno, 2011, p. 4) hace que el uso de la violencia se haya vuelto indispensable pues no es plausible el uso de poder si es que no se tiene una masa o grupo de gente a disposición para que se le aplique este poder.
Criticamos el uso de violencia porque, como dijimos anteriormente, en ni un caso el uso de este puede ser legítimo y en segundo lugar, porque este excesivo uso de violencia puede hacer desaparecer al poder por completo, en palabras de Arendt “el clímax del terror se alcanza cuando el estado policial comienza a devorar sus propios hijos. Y este es también el momento en que el poder desaparece por completo. (2005, Pp. 76-77).

Referencias

· Arendt, H. (2005) Sobre la violencia. Alianza editorial, Madrid.
· Encuesta: evaluación de gestión de gobierno. (2011) Extraído el 17 de noviembre desde http://www.adimark.cl/es/estudios/documentos/0_9_ev_gob_sept2011_.pdf

Represión política y criminalización de los jóvenes en el movimiento estudiantil


El problema psico-social que hemos elegido para la realización de nuestro trabajo se basa en la “Represión política y criminalización de los jóvenes en el movimiento estudiantil”.

Esta represión y criminalización la vemos reflejada en prácticas que se llevan a cabo para coartar una manifestación que es legítima, afectando e impactando directamente en las creencias, valores e ideales de los estudiantes, tanto secundarios como universitarios y que en este trabajo particularmente, los consideraremos, en su conjunto, como el grupo de influencia. No podemos dejar de mencionar que lo anterior también perturba a la sociedad en su conjunto, la cual hoy sale a las calles para pedir ser escuchada y construir desde abajo otra realidad.

Las acciones emanadas para frenar el movimiento estudiantil provienen de múltiples actores, aunque, más claramente, desde un conjunto de instituciones que resguardan el estatus quo en política educativa en primera instancia, y, de forma “secundaria”, como eje estratégico de la reproducción ideológica. Podemos identificar algunas como los medios de comunicación, el empresariado, el estado (dentro de él se encuentra la Institución de Carabineros), el gobierno (junto al presidente y cada ministerio).

Es necesario tener en cuenta que el análisis se enmarca dentro de un curso de acción que llamamos represión, el cual busca “mantener un tipo de criminalidad dentro de límites que sean social y económicamente aceptables y al rededor de una media que se considere, óptima para un funcionamiento social dado” (Foucault, 1978, p. 20). Desde esta figura, debemos distinguir entre mecanismos disciplinarios y dispositivos de seguridad, el primero, desde lo permitido y lo verdadero, se traduce en lo legal o jurídico, el segundo, en el cálculo de costos entre lo optimo y lo aceptable, margen en donde se mueve la sustentabilidad del actor que lleva a cabo la acción represiva (Foucault, 1978). Lo anterior, podemos verlo expresado en las prácticas utilizadas durante el casi medio año que han durado las movilizaciones, (si bien, podemos clasificarlas según los dos ejes anteriormente expuesto, debemos esclarecer que estos son tipo ideales, por lo tanto, existe la posibilidad de que compartan ambos campos) como la modificación a la ley que ampara el orden público, criminalizando las tomas, el corte de tránsito, la capucha en la marcha, etc., los desalojos producidos tanto a Ministerios como a Colegios con diferentes formas de ingreso económico, el bloqueo de la tarjeta Junaeb, la suspensión de entrega de alimentos (minuta completa: desayuno, almuerzo y once), infiltrados en las tomas y marchas, la criminalización de la lucha a partir de la manipulación de la información entregada desde los medios de comunicación de masa más “tradicionales”, de la mano de lo anterior, se encuentra la campaña realizada por los mismos para que el propio ciudadano asistente a la manifestación reprima a otro que se manifiesta, para que frenaran los actos “vandálicos”, la mesa de diálogo que se intento levantar últimamente, entre otras.